De Malasia a Tailandia, se cuenta que… y te pueden…. Uh! Que miedo!

Este paso fronterizo desde Malasia a Tailandia era el segundo que pasábamos en bus hasta ahora, y la verdad es que escuchamos varias cosas, desde que nos podían secuestrar debido a las guerras religiosas en algunos estados de Malasia, hasta  que te van a pedir mucho dinero para poder pasar a Tailandia, y así  unas cuantas otras cosas más. Sin embargo si bien me dio un poquito de incertidumbre y quizás algo de miedo porque el policía no fue amable y pensé que nos dejaría sin subirnos al bus, no paso nada más y pasamos sin problemas. Aquí les cuento…

Nos despertamos como a las 7am en Penang,  y salimos con Natalia rumbo a Butterwoth, yo con harta pena porque Malasia de verdad me gusto, de hecho pensé “será así con todos los países?” que todos me gusten y no me quiera ir, porque de verdad que es triste sobre todo cuando te quieres quedar mas días, y para colmo nos separábamos de Sina, chica de 18 años que viaja sola y con quien habíamos compartido nuestros 5 días en Penang. Pero para  despedirnos no podía ser sin comer nuestro último desayuno Indio juntas, unos ricos roti pisang con dhal y teh. Al rato con Naty nos fuimos al Jetty, lugar donde tomaríamos el ferry gratis a Butterworth. Así nos despedíamos de este lindo país, y yo de paso me llevaba un lindo recuerdo, millones de picaduras de bed bugs!, porque no sé si les había contado pero me los pegue en la Hostal en Penang, yo no tenía idea que eran hasta que un “local” (es decir un malayo) me dijo lo que eran los famosillos “bed bugs” y que mejor me cambiara de hostal porque podían una, ser peligroso para mi salud, y dos, que no se van con nada y quedan guardaditos en la ropa y mochila y todo, así que triste por dejar Penang y rascándome como monito me despedía de Malasia, aunque no se preocupen porque no pasó a mayores, los tuve una semana y no se escondieron en ninguna parte, ya que paso harto tiempo hasta que me volviera a reencontrar con estos animalitos.

Al llegar al terminal de buses en Butterworth partimos a cotizar pasajes, y se nos abalanzaron muchos vendedores preguntado adónde íbamos y todos nos daban precios y prácticamente hasta la boleta nos estaban entregando antes de que les confirmáramos que con ellos queríamos viajar. Finalmente por horario compramos uno con rumbo a Hat Yai, primera ciudad Tailandesa en la que nos quedaríamos. Nuestro bus salía a las 2pm así que tuvimos que hacer hora mucho rato, y para ello nos fuimos a la estación de trenes, ya que tenia baño y estaba bajo techo con aire acondicionado. Ya siendo la hora de nuestro bus partimos en busca de algo rápido para comer y después a buscar al señor que nos había vendido el ticket ya que no nos dejo muy claro donde se tomaba el bus, sin embargo al buscar al señor,  una señora  aparece en el camino siendo ella la que nos guiaría al bus,  nos dijo que esperemos otro rato que ella nos avisaría. Ya era pasada las 2pm y nada, al rato y ya pensando que tendríamos que volver a Penang por ser estafadas, vuelve la señora y nos dice que la sigamos, y a mí me dio un poco de miedo ya que no entendía porque no esperábamos en el terminal, la señora nos guió hacia la carretera y nos decía que nos apuráramos, y de verdad que me dio susto y mucha desconfianza. Y bueno al rato vemos que venía un bus y que ella estaba haciendo parar. Yo que iba más atrás por desconfiada, tuve que correr para que guardaran mi mochila rápidamente en el porta-maletas y subir a la velocidad de la luz porque al parecer el bus iba atrasado. Al subirnos nos dimos cuenta que no habían 2 asientos juntos disponibles así que nos fuimos en asientos separados. Al lado mío iba una tailandesa muy simpática que con su poco nada de Ingles me contó que había ido a Kuala Lumpur a ver a una amiga, que su edad era 35 y no los representaba para nada, a todo esto es bien curioso porque en Tailandia, en Cambodia y Vietnam me preguntaron mucho mi edad, al principio me sentía rara y no es que me sienta vieja y no lo quiera decir, pero no es algo que este acostumbrada a responder. Seguimos tratando de conversar y con un Inglés demasiado pronunciado y muy lento, estilo Doris de buscando a Nemo cuando conversa con la ballena, le conté de algunos lugares de su país a los que quería ir, pero para ser honesta no sé si me entendió. Y fue así como entre una y otra conversación no me di ni cuenta como al cabo de una hora y tanto llegamos al paso fronterizo, salida de Malasia, algo que debo reconocer me ponía muy nerviosa por todas las cosas que había leído, sin embargo fue rápido, y sin ningún problema. Pero esto aun no terminaba porque aun teníamos que pasar el paso fronterizo de Tailandia, donde leí que a muchos les pedían demostrar dinero en efectivo y yo no llevaba nada.

Llegamos al paso de Tailandia, nosotras con Natalia éramos las únicas extranjeras no asiáticas,  por lo que nos hicieron pasar a un lado distinto de la aduana, a mi me dio mucho nervios, porque la gente del bus una, pasaba por el paso fronterizo muy rápido, dos no logre recordar a cada persona que iba en el bus por lo que no sabía bien quien era la última persona del bus en pasar la aduana, tres el bus no lo veía, y me dio un miedo enorme que por el hecho de demorarnos tanto se fuera y con nuestras mochilas, las que no pudimos sacar por estar en el porta-maletas, así que de verdad me pase mil rollos, por otro lado nos atienden los policías que no hablaban mucho Ingles, nos hacen rellenar un formulario y nos mira con una cara de nada, o más bien de cuco, o quizás de cero expresión, luego uno de ellos se dirige a nosotras en un tono bien fuerte y mientras chateaba nos hacia nuestros papeles, porque estaba chateando, y de paso nos sacaba la foto,  todo eso  deben haber sido unos 10  o 15min pero para mí fue como una hora, yo me esperaba cualquier cosa, una coima, que nos dejara detenida o no sé, y de paso yo muy inquieta no dejaba de mirar para afuera a ver si el bus se había ido. La primera en terminar todo fue la Natalia, quien afortunadamente paso sin problemas, así que le dije que corriera a buscar el bus que yo después la alcanzaba. Y conmigo curiosamente él no se demoro nada, finalmente él policía no nos dijo nada y nos timbro nuestros pasaportes, apenas terminó conmigo salí corriendo en busca del bus que para nuestra buena suerte aun seguía ahí, de hecho nos estaban esperando. Ya más tranquila me subí al bus, esta vez ya no hable tanto con la amiga Tailandesa, sino que  me puse los audífonos y me fui mirando por la ventana.

Luego de haber pasado todo el estress pasado de royos, debido quizás a que en mi país uno aprende a desconfiar de todos, aunque es verdad que mucha culpa la tienen los medios de comunicación, pero no lo puedo evitar se hizo parte de mí, pude disfrutar el resto del viaje. Siempre digo que me encanta viajar y a eso me refiero con todo lo que implica el viaje, es por lo mismo que ir en bus y mirar por la ventana me gusta mucho, es un tiempo muerto en el que pienso mucho y que en ese instante me sirvió para tomar el peso a que pasaba al tercer país de esta travesía, que estaba cumpliendo uno más de mis sueños y que por sobre todo estaba ahí yo viviendo todo ese momento, que a ratos parecía un “increíble”, también me preguntaba si todos los que viajan pasan por estos pensamientos, aunque creo que muchos aprovechan de dormir. Por otro lado también miraba asombrada el paisaje que nuevamente cambiaba, sus banderas por todos lados, la imagen de la reina por todos lados y algunas del rey también, y sus letreros en el idioma de gusanito, así le puse yo, los que por supuesto no entendía nada, y así como toda la tensión vivida hacía un rato se pasaba al solo mirar por la ventana y pensar que todo esto es genial aunque existan algunos momentos de estress como el  de pasar un paso fronterizo.

Finalmente, llegamos a Hat Yai, como a las 5:15 y gracias a los consejos de la joven que iba sentada al lado mío en vez de bajarnos en el terminal nos bajamos en el centro, ya que sería más fácil encontrar una hostal, lo cual fue cierto porque nos bajamos en el centro caminamos un par de cuadras y por 300baht encontramos una pieza con baño privado y buen Internet. Después de instalarnos y descansar un rato fuimos en busca de un lugar para comer,  esa primera comida Tailandesa fue un vuelco real a la nueva realidad, los sabores eran otros, estamos en Tailandia.

Hat Yai es una ciudad de paso, no es para nada turística aunque sí está lleno de agencias ya que es la primera ciudad de  Tailandia a la que muchos turistas llegan sobre todo a pasar la primera noche, así que aprovechan de venderte todo lo que puedan, pero nosotras como no teníamos esa intención no pescamos. Mañana iríamos al terminal a ver pasajes para Pucket nuestra primera parada oficial de este gigantesco país.

Espero les haya gustado, en el siguiente post les contare mis experiencias en las Islas del sur de Tailandia.

Se despide,

Yo la Dany 🙂

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Una respuesta a “De Malasia a Tailandia, se cuenta que… y te pueden…. Uh! Que miedo!

  1. Dani!! Hace unos días que entre tu blog y simplemente me fascinó. Ya leí todos los post jejeje..
    En qué estas? Habrán más publicaciones? De todas formas te comento que tus palabras me ilusionan cada vez más de viajar y conocer, tengo pensando en aplicar a la WH para el año que viene, así que deséame suerte y te aviso que ya deje tu correo en favoritos en caso de consultitas.
    Que estés super! Gracias por todos los tips e información en general!
    Cariños.

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